Privacidad (Reflexiones)

Texto: Miguel Murillo | Foto: Pixabay

Nombre femenino: “Parte más interior o profunda de la vida de una persona, que comprende sus sentimientos, vida familiar o relaciones de amistad.”

Según el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española- DRAE, privacidad se define como: “ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión”

El derecho a la privacidad, personal, familiar, de grupo… es un valor por sí mismo al que no debemos renunciar. Se escucha, cada vez con más frecuencia, frases del tipo: “yo no tengo nada que esconder, con lo que no me importa que me espíen (‘ceder’ privacidad)”.

Acciones ilícitas son aprovechadas (si no propiciadas) por gobiernos e instituciones para degradar ese derecho, para asaltar nuestra intimidad. Dócilmente nos dejamos hacer. Con mucha facilidad “nos dejamos” invadir con la escusa persistente de ser por “nuestra” seguridad, a cambio de gratuidad o por puro desinterés y/o ignorancia (contra la que no combatimos).

Individualmente poco podemos hacer: o nos dejamos humillar o no subimos al avión; o cedemos la información que nos imponen, o no accedemos a determinado servicio o trabajo…

En definitiva: estamos siendo “educados” para dejanos arrebatar nuestra intimidad, en todos los ámbitos.

La llegada de la “Sociedad de la información” en la que ya estamos inmersos, viene acompañada de una perversa intromisión completa en nuestra intimidad. Detalles que llegamos a agradecer, implican un estudio de los aspectos más íntimos, resultado de los cuales nos “aleccionan” en qué consumir, a quien votar, que pensar, etc…

En las herramientas tan útiles que encontramos en Internet, muchas de ellas gratuitas, usan la información que recaban y/o nosotros mismos aportamos para estudiarnos, a nosotros y a nuestro entorno. Logrando controlarnos de mil maneras, de las que sólo de algunas logramos sospechar.

Un alto directivo de Sun Microsystems dijo: “de la seguridad de los datos no hay que preocuparse, no existe”. Parafraseándola podemos decir que: “de la privacidad en internet no hay que preocuparse, tampoco existe”.
Es por ello que hemos de ser críticos a la hora de usar determinados servicios de internet, tomar conciencia de qué o quienes están detrás, interesarse de como financian los servicios, en principio, gratuitos. Con seguridad llegaremos a la conclusión de que: “los servicios gratuitos de internet lo son por que la mercancía somos nosotros”, a través de nuestra información.

Utilizar servicios alternativos, aunque sea con menores prestaciones, es una forma de combatir contra los magnopolios que trafican con nuestros datos, nuestra privacidad y nuestra intimidad como si fueran patatas.

Crear y usar servicios de internet propios, alejados de multinacionales, si bien no garantizan privacidad por si mismos, si nos alejan de contribuir al negocio del tráfico de información, de nuestra información, y su uso perverso en nuestra contra, para controlarnos, dominarnos, inducirnos, manejarnos…

Diversificar los servicios que usamos, asumiendo cierta pérdida de funcionalidad, impedirán que unos pocos gigantes, tengan en su poder la información global existente. Ya han demostrado que no dudan en usarla en SU beneficio, sin miramientos respecto a las personas implicadas.

Algunas alternativas alejadas (en principio) de los gigantes y sus prácticas:

Alguna página de interés:

Author: Coordinadora Comunicació

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